La ficha, a mano y con el perro delante
El cliente llegaba, se le daba una hoja y la rellenaba allí mismo. Después firmaba el contrato en papel, se llevaba su copia y el original acababa en un archivador.
Caso de éxito
Centro Canino O Meu Can registra a sus clientes, a sus perros y sus contratos en una aplicación hecha para ellos. La usan todos los días desde diciembre de 2024.
El punto de partida
El centro llevaba años registrando a mano a cada cliente y a cada perro. Funcionaba, pero se pagaba en tiempo de mostrador.
El cliente llegaba, se le daba una hoja y la rellenaba allí mismo. Después firmaba el contrato en papel, se llevaba su copia y el original acababa en un archivador.
La siguiente vez que ese perro entraba por la puerta, alguien tenía que encontrar su ficha para comprobar que estaba registrado, que los datos seguían siendo los mismos y que la vacuna estaba en regla.
Cambiar una cláusula del contrato significaba empezar de cero con cada cliente. Y los teléfonos y correos para avisarles estaban escritos a mano, en esas mismas hojas.
Qué construí
Una aplicación propia, en su dominio, que se ocupa del registro entero: datos, contrato, firma y copia por correo.
Desde el móvil la noche antes de venir, o en la tablet del mostrador. Sin crear cuenta ni recordar ninguna contraseña.
Lee el contrato con sus datos ya puestos y firma con el dedo. De ahí sale un PDF con su firma y la del centro.
Al cerrar el alta, el contrato le llega a su correo. Si lo pierde, el personal se lo reenvía desde su ficha.
Por nombre del perro, por raza o por número de chip. El empleado confirma en el mostrador que ese perro está registrado.
Quien tiene dos o tres los registra en la misma alta y firma un contrato por cada uno.
Comidas, horarios y observaciones a mano de quien lo cuida durante la estancia.
Cómo funciona hoy
Cuatro pantallas y el registro queda cerrado, sin que nadie del centro tenga que transcribir nada.
Ampliar Se piden dos teléfonos: el suyo y uno de emergencia. Cuando el dueño está de viaje y su perro lleva cuatro días en el centro, ese segundo número deja de ser un detalle.
Ampliar Cuántas comidas al día y a qué hora, peso, vacuna de la tos de perrera, si es sociable, si está esterilizado. Y observaciones libres, que es donde el cuidador se entera de que a Xoia le asustan las motos.
Ampliar Aparece con los datos que se acaban de escribir y con el paso a paso arriba, para que el cliente sepa cuánto le queda. Lo lee antes de firmar nada.
Ampliar Debajo del contrato va la hoja de protección de datos con sus consentimientos. Se firma en la misma pantalla y se puede borrar y repetir las veces que haga falta.
Las capturas están hechas en un entorno de pruebas: los clientes, los perros y los contratos que aparecen son inventados. Ni un dato real de sus clientes sale de su servidor.
Y se cierra solo
En cuanto firma, la aplicación le envía una copia de cada contrato a su dirección. Si algún día lo pierde, el personal se lo reenvía desde su ficha, sin volver a imprimir ni escanear nada.
Del lado del mostrador
Lo que antes era el archivador ahora es un buscador. Estas son las pantallas que más se usan cuando llega un cliente con su perro.
Ampliar Cada perro con sus comidas, su horario y el estado de la vacuna calculado. Arriba, el buscador por nombre, raza o chip.
Ampliar Con acceso directo a sus perros, a sus contratos y a su ficha. Los datos de contacto, ahora sí, en un sitio del que se pueden sacar.
Ampliar Se reenvían en un clic. El nombre del archivo no dice quién es ni qué contiene, y eso es a propósito.
Hecho para su oficio
Nada de esto se me ocurrió a mí: salió de escucharles trabajar. Es la diferencia entre una aplicación que encaja con lo que ya hacen y otra que les obliga a apañarse.
Lo que no se ve
La parte que nadie ve es la que evita el disgusto. Estas son las decisiones que hay por debajo.
Los contratos no viven en la carpeta desde la que se sirve la aplicación. Están en otro sitio, con nombres de archivo imposibles de adivinar y sin datos personales dentro del nombre.
Para abrir un contrato hay que estar identificado en la aplicación. Un enlace suelto que se filtre no sirve de nada.
Administrador y cuidador tienen permisos distintos, y las cuentas nuevas las crea el administrador. Nadie se registra por su cuenta.
La aplicación deja rastro de lo que pasa para poder revisar un problema, pero sin volcar en el registro los datos de nadie.
Copia diaria de la base de datos y de los contratos, con las instrucciones escritas para restaurarla si algún día hace falta.
Actualicé la aplicación por dentro y reforcé la seguridad de arriba abajo. Ellos entraron al día siguiente a lo mismo de siempre.
Último paso
Te digo qué se puede digitalizar, por dónde empezar y qué no compensa tocar. El diagnóstico es gratuito y no hay que decidir nada ese mismo día.
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